Trackly guarda lo que dijiste que iba a pasar, con su número y su fecha. Cuando llega el día, confronta esa promesa con tus ventas reales y dicta el veredicto solo.
Shopify y WooCommerce · se instala sin programar · tus datos salen en CSV cuando quieras
Creemos que segmentar el catálogo por rango de precio sube el ROAS de adquisición de 1.82 a 2.60 antes del 15 de agosto.
Y también la sensación que viene después: la mirás, asentís, cerrás la pestaña y seguís haciendo exactamente lo mismo que hacías ayer.
El problema nunca fue la falta de datos. Es que ninguno de esos números está atado a algo que alguien afirmó antes. Sin un punto de comparación, todos valen lo mismo: nada.
Por eso el reporte del mes pasado no cambió una sola decisión. Por eso cada trimestre arranca de cero y se repiten los mismos experimentos con otro nombre.
Y por eso, cuando el resultado llega, siempre se puede narrar como un éxito. Si no hubo criterio escrito antes, cualquier cosa que pase se acomoda.
Hoy trabajás con tres cosas separadas y ninguna conoce a la otra. La estrategia vive en un documento, los datos en un panel y las tareas en un tablero. En el medio queda un hueco, y ese hueco es todo lo que importa.
No hay que aprender un software nuevo ni llenar formularios eternos. El ciclo es siempre el mismo y el sistema hace la parte incómoda por vos.
Pegás un código ligero y enlazás Shopify o subís tu export de WooCommerce. Las ventas empiezan a llegar con su recorrido completo.
Trackly arma tu baseline con máximo siete métricas y marca dónde el tracking está roto. Sin maquillaje y sin inventar lo que no hay.
Elegís la métrica, ponés el número meta y la fecha en que muere. El baseline se congela solo para que nadie lo mueva después.
Ese día calcula el dato real y cierra en ganada, muerta o sin señal. No podés cerrar el ciclo sin escribir por qué.
No son promesas de plataforma. Son las seis cosas que dejás de hacer o empezás a hacer distinto desde el primer ciclo.
El criterio de éxito se escribió antes de empezar. Cuando llega la fecha no hay interpretación posible: el número está o no está.
El sistema te obliga a elegir. Menos tablero y más decisión, porque cada métrica que mirás está atada a algo que afirmaste.
Cada hipótesis muerta queda archivada con su razón. A los doce meses tenés un mapa de qué funciona en tu negocio que nadie te puede vender.
Tu cliente o tu jefe entra a un reporte de solo lectura y ve el avance real del ciclo cuando quiera. Vos recuperás esas horas.
La atribución viene incluida: el recorrido completo del cliente, no solo el último clic. Es el combustible de todo lo demás.
Antes de lanzar algo, el sistema te muestra si ya probaste una hipótesis parecida y cómo terminó. Dejás de pagar dos veces por el mismo aprendizaje.
El sistema es el mismo. Lo que cambia es quién escribe la hipótesis y quién tiene que responder por ella.
Vendés por Shopify o WooCommerce, invertís en pauta y querés saber si lo que estás haciendo mueve el negocio o solo mueve números.
Manejás varios clientes y cada uno vive en una carpeta distinta. Tu problema no es ejecutar: es demostrar que lo que ejecutás sirve.
Respondés por el presupuesto delante de gente que no mira Ads Manager. Necesitás traducir lo que hacés a algo que se entienda.
La atribución no es el producto: es el combustible. Todo esto alimenta las métricas contra las que se juzga cada hipótesis.
Lo incluye. Trackly trae su propia capa de atribución, campañas, RFM y LTV. La diferencia está en qué hace con esos datos: en vez de mostrártelos y ya, los usa para juzgar las hipótesis que escribiste antes.
La conexión toma minutos. El diagnóstico con tu baseline real sale en una semana, porque el sistema necesita ver datos corriendo. La primera hipótesis se resuelve el día que vos le pusiste de fecha.
Se cierra como «sin señal», y es un resultado válido y bastante común: significa que el experimento no tuvo volumen suficiente para concluir nada. Queda documentado igual, porque saber que algo no se pudo medir también sirve.
No. El baseline y la meta se congelan al crear la hipótesis. Podés matarla antes de tiempo y abrir otra con distinto criterio, pero eso queda registrado. Es incómodo a propósito.
No. Se pega un código en la tienda y se conecta la cuenta. Si usás WooCommerce, hay un plugin. No tocás una hoja de cálculo.
Tus datos de ventas se usan solo para armar tus métricas y tus reportes. No se comparten ni se venden, cada tienda trabaja con su propio acceso privado, y podés exportar todo en CSV cuando quieras.
Es lo primero que te vamos a decir. El diagnóstico marca qué está roto y qué no se puede medir todavía. Preferimos decirte que no hay dato antes que mostrarte un número inventado.
Eso es todo lo que hace Trackly, y es más de lo que hace cualquier otra herramienta que tengas abierta ahora mismo. Contanos qué vendés y armamos tu diagnóstico.